Las universidades no han cambiado mucho desde que los estudiantes se reunieron por primera vez en Oxford y Boloña en el siglo XI. La enseñanza ha estado limitada por la tecnología. Hasta hace poco un estudiante necesitaba estar en un salón de clase para oír al profesor o alrededor de una mesa para debatir con otros estudiantes. Sin embargo, la innovación está eliminando esas limitaciones y logrando un cambio radical en la educación superior.
La enseñanza online adopta muchas formas. Wikipedia, una enciclopedia en línea cuyos contenidos son incorporados por los propios usuarios, tiene explicaciones detalladas maravillosas. YouTube contiene instrucciones sobre cómo hervir un huevo así como clases sobre cosmología. Dentro de muchas universidades la enseñanza online está desplazando a la presencial. Los profesores publican los materiales de los cursos y videos de sus clases en la red. Los estudiantes interactúan entre ellos y presentan sus trabajos por correo electrónico. Incluso aquellos que viven en los campus de las universidades aprenden principalmente en línea, sin concurrir a clase y presentándose solamente al examen final.
En Estados Unidos, doblegándose ante lo inevitable, las universidades se han unido a varios emprendimientos en el afán de proporcionar educación independiente online, a través de cursos abiertos masivos en línea, o MOOC por sus siglas en inglés (Massive Open Online Courses). Aunque queda mucho por experimentar, la economía puede iluminar cómo podría cambiar el mercado de la educación superior.
